viernes, 6 de febrero de 2015

HERMANDAD DEL CRISTO DE LA EXPIRACIÓN (BUENA MUERTE) DE LA IGLESIA DEL SAGRARIO






ANTONIO PADIAL BAILÓN


Esta valiosa imagen del Cristo de la Buena Muerte, que se venera en la iglesia parroquial del Sagrario de la Catedral de Granada, fue objeto de una devoción antigua en dicha iglesia, en torno a la que en el siglo XVII se hizo germinar una, también, antigua hermandad.

Dicha hermandad conocía a la imagen bajo la advocación de Stmo. Cristo de la Expiración, fundándose la misma con el título de Hermandad del Stmo. Cristo de la Expiración y Vía Sacra, por tener entre sus reglas la obligación de practicar el vía crucis al convento carmelita descalzo de los Santos Mártires Cosme y Damián.

Dicha vía sacra de los Mártires era frecuentada por diversas hermandades de este carácter, de las que algunas hemos tratado en artículos de este blog, como la del Cristo de los Trabajos, de la misma iglesia del Sagrario o el de las Penas de Santo Domingo o el de la Esperanza de la Magdalena y algunas más.  

Quizás era una de las hermandades más antiguas de las de este título, de las varias que existían en Granada, si exceptuemos la de la Sagrada Inspiración de Nuestro Señor Jesucristo del convento de San Agustín, de Agustinos Calzados, cuya antigüedad se remontaba al siglo XVI (también tratada en este blog). 

Precisamente, por su mayor antigüedad y advocación, mantuvo pleito con la Hermandad del Stmo. Cristo de la Esperanza de la iglesia parroquial de la Magdalena, que, en principio, puso a su imagen la advocación, asimismo, de Cristo de la Expiración y con este nombre pedía limosnas en la plaza de Bibrambla y en las Pescaderías, que estaban en la plaza de este nombre entre la Romanilla y Bibrambla. Esta coincidencia de advocación y el invadir con sus demandas de limosna el ámbito territorial (plaza de Bibrambla) de la hermandad del Sagrario, provocó el conflicto en 1725.




A petición de la hermandad de la Expiración del Sagrario fue detenido en la Pescadería y encarcelado Manuel Yesares, así como, se le recogió el producto de las limosnas que llevaba en la bacinilla de recolección. El hecho se repitió varios años más tarde, en 1732, por pedir la de la Magdalena con el nombre de "Expiración y Vía Sacra" y no le valió a su hermano mayor y al mayordomo alegar ante el Provisor de la diócesis, que sus reglas se habían aprobado con el título de "Expiración y Vía Sacra", igual que la del Sagrario (1).


Pero una tercera hermandad con la misma advocación se une a este pleito: la del Cristo de la Expiración de San Gil. Ante la presión judicial que ejercieron con los pleitos ambas hermandades, más antiguas que la hermandad de la Magdalena, ésta opta por cambiar el título por el de Agonía y, más tarde, por existir en la iglesia de San Andrés otra de esta advocación lo cambia por el de Esperanza.

La de la Magdalena tuvo que ceder por ser hermandad más moderna que la del Sagrario, pues ésta creemos que se fundaría en el último tercio del siglo XVII. 

Probablemente, esta primera hermandad que tuvo la imagen no llegaría a finales del siglo XVIII, pues en el informe sobre hermandades que manda realizar el arzobispado en 1769, no aparece esta hermandad entre las que tenían su sede en el Sagrario.

Iglesia del Sagrario de la Catedral


De Cristo de la Expiración a Buena Muerte

Será a principios del siglo XX, cuando se funda en Granada una Asociación con el título de Cristo de la Buena Muerte, pero en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, para darle culto a una imagen de Crucificado, que va realizar hacia 1907, una vez inaugurada dicha iglesia, el escultor Pablo Loyzaga. 

La Asociación del Corazón Agonizante de Jesús y Buena Muerte se fundaría, seguramente, en 1907 o 1908, y sería posiblemente la que encargó la imagen el escultor como titular de dicha congregación.


CRISTO DE LA AGONÍA Y BUENA MUERTE DE PABLO LOYZAGA ( SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS)

En 1919 se hará una rogativa para implorar por la erradicación de la grave epidemia de gripe que asoló la provincia, para lo que acude a la catedral para la función de rogativa, junto con la Archicofradía de Ntra. Sra. de Consolación y Correa de la iglesia de los Hospitalicos (2).

Venía a ser esta asociación o hermandad una verdadera corporación de sufragios, realizando su novena anual en el mes de noviembre, comenzando el día de los Fieles Difuntos. La hermandad daba, también, culto a una Dolorosa, probablemente, la que hoy está dentro de la residencia de los Jesuitas, pues a ambas imágenes tenía como patronos (3). También, de forma regular le dedicaba cultos mensuales los cuartos domingos de cada mes.

A finales de los años veinte del pasado siglo o a principios de los treinta, la Congregación estaba celebrando sus cultos en la iglesia parroquial del Sagrario. No sabemos las razones de aquel cambio de sede, seguramente, se pudo producir algún tipo de conflicto con la comunidad de jesuitas que la hiciera trasladarse a la parroquial del Sagrario.

Pero es que en octubre de 1934, vuelve a trasladarse a la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, apareciendo dos corporaciones, donde antes sólo existía una van a aparecer dos: la llamada de Corazón Agonizante de Jesús y Buena Muerte, que es la que va a volver a dicha iglesia del Corazón de Jesús, y la Congregación del Cristo de la Buena Muerte que permanece en el Sagrario, realizando sus cultos.
  "La Congregación de la Buena Muerte celebra cultos en el Sagrado Corazón de Jesús, en vez de en el Sagrario, como se hacía hasta aquí"(4).
Lo anterior nos hace pensar que pudo existir una escisión, probablemente, porque una parte de la hermandad deseó regresar a la iglesia de los jesuitas, quizás porque estos le ofrecieran volver a su iglesia, y otra parte, quedó en la del Sagrario, por no desear volver a la iglesia de los jesuitas.

También, es de suponer, que al trasladarse, primeramente, la Congregación al Sagrario de la Catedral y no tener imagen, porque la suya quedó en la iglesia del Corazón de Jesús, empezaron a dar culto al antiguo Cristo de la Expiración de dicha iglesia, titular de la antigua hermandad de la vía sacra. Desde entonces, se va a conocer la imagen del Crucificado del Sagrario, como Stmo. Cristo de la Buena Muerte, suprimiéndole el de Agonía y Buena Muerte, que era el título de la que se fundó en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.

La hermandad que queda en el Sagrario celebrará sus cultos los segundos domingos de cada mes y un quinario en la Cuaresma, al final del cual realizaban el ejercicio del Vía Crucis, imprimiéndole un carácter pasionista, que no tenía antes de la evidente escisión; y la del Sagrado Corazón seguirá haciendo sus cultos los cuartos domingos de mes.

Parece que estas congregaciones desaparecen en los años cincuenta del pasado siglo XX, pues a partir de esa época no he encontrado, por ahora, noticias de las mismas.

Será la imagen del Cristo de la Buena Muerte de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús la que dé título a la Cofradía de penitencia de los Ferroviarios, fundada en 1953. Esta Cofradía se funda ese año con la imagen del llamado Cristo de las Eras de la ermita de San Isidro, pero al año siguiente (1954), cambia el título y titular por el de Buena Muerte. La razón del cambio estuvo en que el consiliario de la hermandad era el jesuita D. Felipe Alonso Bárcena, que influyó para que la cofradía adoptara la misma advocación para su Titular, que la del Cristo de la Buena Muerte de Loyzaga, venerado en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús e imagen de la Congregación que quedó en esta iglesia, ya en esas fechas muy decaída.


Cristo de la Buena Muerte de Diego de Siloé. Primer titular de la Hermandad de los Ferroviarios


Asimismo, los años 1954 y 1955, la Cofradía de los Ferroviarios se encerró en la iglesia de los jesuitas, por ser dilatado el recorrido que tenía que realizar desde su punto de salida, en esos tiempos los jardines del palacete de D. Fermín Garrido, que estaba frente a San Juan de Letrán, sede de la cofradía (5).

Este contacto con los jesuitas, hace que, en 1982 y 1983, le presten a la Cofradía de los Ferroviarios la imagen del Cristo de la Agonía y Buena Muerte. Desde 1971, esta cofradía de penitencia había estado sin realizar su procesión del Viernes Santo, por decadencia de la hermandad y porque las clarisas de la Encarnación dejaron de prestarle el Crucificado, atribuido a Diego de Siloé, que veneran en su oratorio, que era la imagen titular que había tenido desde 1954. 

Expuestas las relaciones de hermandades e imágenes, desde aquella primitiva Hermandad del Cristo de la Expiración y Vía Sacra y las del Cristo de la Buena Muerte, que termina por dar título a la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte y Ntra. Sra. del Amor y del Trabajo de los ferroviarios, nos queda por ocuparnos de la imagen de la primitiva hermandad de los siglos XVII y XVIII, lo que abordamos a continuación.


La imagen del Cristo de la Expiración o Buena Muerte

Tradicionalmente, la historiografía ha venido atribuyendo la autoría de la imagen al Maestro Pablo de Rojas, creador del tipo naturalista (estilo que se desarrolla entre finales del Renacimiento, hacia 1580, y principios del Barroco) del Crucificado andaluz, que influirá en sus discípulos Martínez Montañés, Bernabé de Gaviria, Alonso de Mena u Ocampo entre otros, que lo perfeccionarán y conducirán a los inicios del Barroco.

Sin embargo, hoy la autoría de este Crucificado, se viene cuestionando, con datos cada vez más relevantes. Son tantas las imágenes que se le han atribuido a Rojas y que presentan características de estilo tan diferentes (al menos hay cinco o seis grupos de Crucificados atribuidos a Pablo de Rojas) que es difícil que todos puedan, aún considerando una posible evolución, haber salido de la gubia del maestro.

Concretamente, para este Crucificado de la Buena Muerte del Sagrario, León Coloma propone encajarlo en el acervo artístico de Bernabé de Gaviria, dadas las "características atípicas" que reúne con respecto a crucificados, como el de la Esperanza de la Catedral, que se documenta como de Pablo de Rojas.


CRISTO DE LA BUENA MUERTE

Dichas características son: lo alargado de su rostro y la boca más abierta, que le confiere mayor dramatismo; el perizoma ceñido a las caderas y anudado en la derecha en el mismo perizoma y no a la cuerda, como parecía preceptivo en Rojas, así como el canon más robusto y musculoso de la imagen. Luego, León Coloma enfatiza sobre las similitudes que presenta este Cristo con otras obras documentadas de Gaviria, como los Apóstoles de la capilla mayor de la Catedral en la solución que da a los cabellos y barbas; lo oblicuo de los ojos y párpados, acentuado su dramatismo, y retomando en ellos formas de esculturas renacentistas, como la del Cristo de San Agustín o del Santo Entierro de San Jerónimo de Jacobo Florentino (6).




CRISTO DE LA BUENA MUERTE DEL SAGRARIO

Ciertamente, este Crucificado de la Expiración o en su advocación más moderna de la Buena Muerte, presenta unas características novedosas con respecto a los de Pablo de Rojas o a él atribuidos, que podrían presentar una propuesta diferente a la atribución tradicional referida al maestro alcalaíno, que pudiera apuntar en la dirección de su discípulo y sobrino político Bernabé de Gaviria, como sugiere el Sr. León Coloma.  

La imagen, últimamente restaurada, presenta la iconografía de un Jesús en el momento de su expiración, atribución con se veneraba por su antigua hermandad, y no como un cristo muerto, tal como hoy se la conoce, y que los jesuitas y su moderna congregación le impusieron allá por los años veinte del siglo pasado.  


CRISTO DE LA ESPERANZA DE LA CATEDRAL. PABLO DE ROJAS.


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1. Archivo Histórico del Arzobispado de Granada, legajo 16 f, pieza 5.
2. La Gaceta del Sur de 7 de marzo de 1919.
3. La Gaceta del Sur de 13 de noviembre de 1925.
4. Ideal de Granada de 15 de noviembre de 1934.
5. PADIAL BAILÓN, Antonio, La Cofradía de los Ferroviarios. Buena Muerte y Amor y Trabajo. Reseña histórica, págs.
6. LEÓN COLOMA, Miguel Ángel, Bernabé de Gaviria: una nueva propuesta de autoría para el Cristo de la Buena Muerte del Sagrario de Granada. Los crucificados, religiosidad, cofradías y arte. Actas del Simpósium 3/6-IX-2010, págs. 613-624. 

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